CONSUMO

Verano, fiestas y alcohol, el riesgo de muchos jóvenes

El consumo de alcohol es un problema social que se intensifica en verano y que afecta a los más jóvenes, que consumen cada vez más cantidad y a edades más tempranas.

Verano, fiestas y alcohol, el riesgo de muchos jóvenes

A menudo escuchamos lo malo que es fumar tabaco o consumir otro tipo de drogas como pueden ser el cannabis o la cocaína. Sin embargo, el alcohol cuenta con una escasa percepción de riesgo a pesar de que está relacionado con más de 200 enfermedades, accidentes de tráfico, comas etílicos y demás lesiones, algo que parece ignorar mucha gente.

Estamos tan habituados a estar expuestos al alcohol, a tener un bar en cada esquina, a ver anuncios sobre su consumo, o a observar cómo la gente de nuestro alrededor acostumbra a beberlo, que no lo percibimos como un problema. No se trata de quitar importancia a otras sustancias, sino de sumársela al alcohol. 

El problema se agrava en la época del verano, momento crítico para su consumo por la multitud de fiestas que tienen lugar en la isla. Desde las clásicas verbenas de los pueblos hasta las peñas, los chiringuitos de playa o demás celebraciones. Tiempo en que los jóvenes comienzan a beber alcohol o en el que reinciden si ya lo han probado anteriormente.

Hay quien considera que los culpables son los padres y hay quien cree que lo son las instituciones 

Ante este panorama, siempre surge el mismo debate. ¿De quién es la culpa en estos casos? Hay quien considera que son los padres quienes deberían evitar esta situación, y hay quien atribuye la responsabilidad a las instituciones o a la seguridad. O quizás esto sea competencia de más de uno. Los jóvenes se drogan cada vez más y a edades más tempranas, y la familia tiene un papel fundamental en el desarrollo de estas conductas. Sin embargo, no es menos cierto decir que las instituciones también podrían poner de su parte para paliar este caos. Se pueden tomar medidas que restrinjan o revisen la entrada de alcohol a estas fiestas para evitar el consumo de menores. Del mismo modo, los comercios pueden participar en este asunto, asegurándose de a quién venden el alcohol.

El psicólogo y director técnico de la Asociación DUAL, Raúl Izquierdo, ha alertado en varias ocasiones del “elevado riesgo de las fiestas populares para los adolescentes, al ser uno de los momentos críticos de inicio de consumo de alcohol en menores de edad". El psicólogo recomienda a los padres anticiparse a lo que va a suceder. "Es necesario advertir previamente a los hijos menores sobre los riegos de beber, explicarles a qué presiones se van a someter y aconsejarles cómo soportarlas. Además, deben explicar a sus hijos que el objetivo de la celebración de una fiesta no es beber".

En las verbenas populares, las frases pronunciadas con más frecuencia serán “todo está lleno de chinijos”, “la media de edad era de 14 años” o “ya no pinto nada en una verbena”. Y es que estas fiestas tradicionales se han convertido en el punto de encuentro para muchos menores. La solución no tiene porqué ser acabar con todas las fiestas, mucho menos encerrar a estos niños y niñas en época de verano. Pero no solo hay respuestas tan drásticas como estas. El consumo de alcohol es un problema social que debe solucionarse, y tanto familias, como instituciones, deben, en la medida de lo posible, contribuir a que así sea.

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