Octava isla

La Graciosa, entre la conservación y el desarrollo en el Archipiélago Chinijo

La Graciosa
La Graciosa

“Estamos de acuerdo en que es necesario regular la circulación de vehículos, pero no nos parece bien que se cierre una de las tres únicas vías que tenemos” (Leído en Caleta del Sebo)

La Graciosa, entre la conservación y el desarrollo en el Archipiélago Chinijo

Un nutrido grupo de residentes en Caleta del Sebo se manifestaron días atrás para expresar su rechazo a la decisión de cerrar una vía de la isla a su paso por playa del Ámbar, conocida como playa Lambra por la población local. Protestaban por el cierre inminente de una de las vías de la isla a su paso por dicha playa para acometer mejoras, una obra que ejecuta el Organismo Autónomo de Parques Nacionales. Otra vez el viejo dilema entre protección y desarrollismo con el vehículo a motor como protagonista.

El Archipiélago Chinijo está formado por las cinco islitas situadas al norte de Lanzarote. Junto al Risco de Famara conforman el Parque Natural del mismo nombre, un espacio que alberga un valioso patrimonio natural que se encuentra en una encrucijada. El dilema se desenvuelve entre las actividades y necesidades cotidianas de las comunidades que lo habitan[email protected] y [email protected]—, las expectativas de los turistas y la preservación del patrimonio natural.

FONDEO EN LAS AGUAS DE EL RÍO

El Archipiélago Chinijo despertó poco interés durante siglos, salvo el privilegiado lugar de fondeo que ofrecen las aguas de El Río. Aquellos visitantes esporádicos se familiarizaron con el grito de las pardelas, que asemeja un llanto. Esta ave marina se acerca a tierra en mayo con el único objetivo de nidificar. Incuba un solo huevo del que sale un polluelo, una bola de grasa que, según los testimonios de mediados del XVII, se pagaba a buen precio y se utilizaba para encender candiles y para engrasar los obenques de los barcos.

Las pardelas cumplieron en el pasado una importante función social, al proporcionar carne en épocas de hambruna y sequía, tan habituales en Lanzarote en otro tiempo, bien conservando su carne en salazón, bien friéndola en su propia grasa. Además, los jugos gástricos de las pardelas jóvenes, regurgitados, se usaban con fines medicinales.

ZAFRAS DE HASTA SEIS O SIETE MIL POLLOS

La mayor parte de las vidas de estas aves transcurre en el océano y se acercan a tierra a nidificar en huecos en las paredes a la orilla del mar, sobre en todo en acantilados. Son aves protegidas, pero aún hay personas que capturan las crías que aún no vuelan o que se encuentran en la fase de aleteo para saciar sus instintos. Se recuerdan zafras de hasta seis o siete mil pollos en otro tiempo, mientras que otras fuentes hablan de carnicerías de más de diez mil.

Tras las pardelas se encuentran verdaderos tesoros de la avifauna marina y de la flora endémica. Importantes joyas de la botánica crecen en las paredes inaccesibles del Risco de Famara, además de numerosos endemismos entomológicos, mientras que entre las aves sobresalen el guincho, el halcón Eleonor, el guirre o alimoche, el paíño común, el petrel de Bulwer y el halcón Tagarote.

UN DESTINO TURÍSTICO DESDE HACE DÉCADAS

La mayoría de los residentes de Caleta del Sebo son herederos de los primeros pobladores de la isla, quienes, en 1880, se establecieron frente al Risco de Famara alrededor de un ambicioso proyecto: la Compañía Canario-Africana de Pesquerías. Aquella iniciativa pretendía establecer en La Graciosa su base de operaciones de cara a la explotación de los enormes recursos pesqueros del banco sahariano. El proyecto fracasó a los pocos años, lo que no impidió la consolidación de Caleta del Sebo como núcleo estable de población a pesar de su aislamiento.

La Graciosa es un destino turístico singular desde hace décadas. Lo realmente importante de la manifestación del otro día se encuentra en el párrafo final del manifiesto que fue leído: “Esa carretera es utilizada, tanto por residentes como por turistas, para ir a la playa, para ir a pescar o simplemente para dar un paseo por el norte de la isla. Estamos de acuerdo en que es necesario regular la circulación de vehículos, pero no nos parece bien que se cierre una de las tres únicas vías que tenemos”.

La Graciosa, entre la conservación y el desarrollo en el Archipiélago Chinijo
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