Un plan C para la cementera

Un plan C para la cementera

En 2022, según Cementos Especiales de las Islas (Ceisa), o en 2020, según afirman desde el grupo turístico Cordial Hoteles, finaliza la concesión para que la citada empresa que gestiona la única fábrica de cemento de Gran Canaria pueda seguir utilizando el muelle de El Pajar (Arguineguín). Una concesión que puede ser prorrogada, o no, en cuyo caso Ceisa se vería abocada a cesar su actividad porque a través del puerto reciben los dos materiales necesarios para la mezcla con la puzolana que extraen en una gran cantera con ricas reservas a apenas dos kilómetros de las instalaciones.
 
Cordial Hotels junto a la familia del Castillo (el condado, que en su momento levantó la cementera) y con el apoyo del futbolista David Silva, así como otros operadores, ven en este muelle y la zona donde se levantan los silos una oportunidad para un nuevo proyecto turístico, mientras Ceisa aspira a continuar su actividad en el lugar donde operan desde 1957.
 
Sea el año próximo o dentro de tres, el Gobierno de Canarias, el Cabildo y los agentes sociales tienen mucho que debatir -¡y ya!- sobre qué decisión adoptar: continuar con la industria o apostar por el turismo. Difícil tesitura. Pocas industrias quedan en la isla (casi ninguna equiparable a la Cementera) y su ubicación es una de las mejores de la isla, justo en la desembocadura del barranco de Arguineguín, junto a la joya de la corona del sur sin urbanizar aún: Santa Águeda.
 
Con 200 empleos directos y 400 indirectos, esta empresa aspira a un gran crecimiento de su actividad
Con 200 empleos directos y 400 indirectos (en todas las islas), esta empresa aspira a un gran crecimiento de su actividad en cuanto se pongan en marcha los convenios de carreteras, hidráulicos, ampliación del dique Reina Sofía y planes generales que den salida a nuevas construcciones turísticas. Los salarios en el sector industrial son más elevados que en el de servicios, pero sus detractores consideran que el lugar en el que se ubica perjudica al sector turístico y sus proyectos de futuro por el gran impacto que produce en el paisaje y en el  medio ambiente,  junto a la oportunidad que ofrece esta parcela junto a un puerto de gran calado.
 
Estamos ante un interesante debate que nos afecta a todos y que no debe limitarse al ámbito administrativo y la pugna entre empresas. El futuro inmediato de este puerto, según se prorrogue o no la concesión, tiene una trascendencia que abarca todos los aspectos relacionados con el modelo económico, laboral, energético, paisajístico y, afectará de forma decisiva, la planificación de la isla.
 
En primer lugar, la cementera va a cumplir la concesión del muelle pero mantiene la propiedad sobre las instalaciones de la industria. Una empresa que tiene la cantera de una puzolana de gran calidad (en torno al 20 por ciento junto al clinker) que se extrae de un cantera muy cercana y que se transporta en barco, limitando su paso por la isla a un kilómetro de vía. El personal vinculado a la actividad tiene salarios en una media de 50.000 euros al año.
 
Por otro lado, la proximidad de la finalización de la concesión del puerto ha activado las iniciativas y proyectos de empresas del sector turístico que plantean el cambio de uso del puerto más acorde con los usos turísticos previstos en el planeamiento urbanístico para la bahía de Santa Águeda, y que dependen de una mejora paisajística del Pajar, un aprovechamiento que podría ser diferente a lo realizado en el Sur, con un hotel icónico como el caso del Burj Al Arab de los Emiratos. Un hito arquitectónico en el punto de unión del litoral turístico de los municipios de San Bartolomé de Tirajana y Mogán y en el que queda cada vez menos territorio sin edificar. Ahí una de las grandes diferencias. La industria cementera es intensiva en un único enclave, mientras en nuestra isla la actividad turística es extensiva a lo largo de la franja de litoral.
 
La cementera plantea continuar su actividad. Genera empleos bien remunerados, no usa más energía eléctrica para su actividad que un hotel. No afecta más que a unos cientos de metros. Abastece a un mercado local de un buen producto y lo exporta sin tener que atravesar la isla. Puede utilizar energía de fuentes no contaminantes y mejorar el aspecto de sus instalaciones de enorme impacto (los industriales, casi siempre veneran su ingenio para producir) aunque si lo comparamos con el tamaño del hotel árabe se quedaría a menos de un tercio de sus 321 metros de altura. 

Opciones para un conflicto

Creo que en este conflicto habría que pensar en más opciones, en otras posibles alternativas o planes para no caer en el enfrentamiento cainita turismo vs industria. Y opciones o propuestas podría haberlas. Por ejemplo, se podría 'decorar' las instalaciones para convertirlas en una 'Sagrada Familia' como dijo Pepe Dámaso en una visita. ¡Y están tardando en celebrar un concurso de ideas de intervención paisajística para integrar un gran centro de producción con un entorno único...!
 
Inesperadamente y directamente relacionado con la industria, en los últimos días se ha divulgado el resultado del estudio sobre el potencial de 'tierras raras' que tiene nuestra isla, considerándolo el “nuevo oro tecnológico”, con toneladas de escandio, itrio, lantano, cerio, praseodimio, neodimio... elementos de mucha importancia para la fabricación de componentes de alta tecnología, una riqueza mineral que está ahí y que forma parte del paisaje, al igual que el turismo.
 
Esta noticia multiplica las posibilidades para crear una propuesta de turismo industrial que se ha puesto de moda para recuperar zonas en las que vuelven a activarse empresas en el entorno y a facilitar la recuperación de un territorio transformado que han vivido el nacimiento, éxito y cierre de industrias y pueblos enteros. Por ello, habría que contemplar (entre las diferentes opciones) la posibilidad de convertir esta industria en un referente de turismo industrial en su etapa  de éxito, con obras emblemáticas en el entorno (presa de Soria) y que se ubica en el corazón del destino turístico de sol y playa.
 
Un atractivo que incluyera no sólo la posibilidad de conocer la calidad, procesos e historia del cemento canarión sino también incorporar ese nuevo escenario de tierras raras que tienen en China al principal proveedor mundial y que a los turistas dejaría con la boca abierta, que de eso se trata.

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