Rescate

Padre e hijo rescatados por unos monitores de surf en Famara

Los monitores que realizaron el rescate reclaman a las instituciones "más personal, medios y prevención real en la zona de mayor afluencia de la playa"
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Foto de: surfphotolanzarote

Sobre las 11:45 de la mañana, un padre y su hijo pequeño fueron arrastrados por la corriente y quedaron a gran distancia de la orilla, sin fuerzas para regresar por sus propios medios. "No eran surfistas. Eran bañistas. Turistas que, como muchos visitantes que llegan cada año a Lanzarote, no conocían el comportamiento del mar, las corrientes ni los riesgos reales de una playa como Famara", señalan los monitores.

Añaden que "la situación era crítica. El menor nadaba con mucha dificultad debido al agotamiento tras haber sido arrastrado por la corriente, mientras el padre, presa del pánico, intentaba mantenerse a flote agarrándose a él, poniendo en riesgo la vida de ambos. En ese momento no hablábamos de un simple susto, sino de dos víctimas activas en el agua".

Quienes intervinieron en el rescate fueron tres monitores de surf que se encontraban trabajando en la playa y que, según recoge el comunicado, "tuvimos que abandonar a nuestros alumnos para acudir al rescate. Gracias a esa intervención rápida, el padre y el niño pudieron salir del agua. De no haber actuado a tiempo, hoy podríamos estar hablando de dos nuevas víctimas por ahogamiento en la costa de Teguise".

Los profesionales vuelven a subrayar que "esta alerta no la hacemos desde el desconocimiento. Somos monitores de surf que trabajamos a diario en Famara, conocemos sus corrientes, sus cambios de marea, sus zonas de riesgo y la realidad actual de la playa. Además, somos los mismos que damos cobertura de seguridad acuática al Quemao Class y a surfistas de olas grandes en Lanzarote".

Asimismo, recuerdan que "en los últimos meses, el Ayuntamiento de Teguise anunció públicamente la instalación de tres torres autónomas de vigilancia en la playa de Famara como parte de un refuerzo de los recursos de vigilancia y socorrismo en el litoral municipal. Pero la realidad que se observa en la playa es otra: en pleno mes de julio, con Famara llena de bañistas, familias, turistas y escuelas de surf, varias de esas torres nuevas permanecen cerradas por falta de personal".

Desde el colectivo insisten en que "una torre de vigilancia cerrada no previene accidentes, del mismo modo que una caseta sin personal suficiente no puede informar adecuadamente a los bañistas". A su juicio, la presencia de banderas es una medida necesaria, pero insuficiente cuando una persona es arrastrada por la corriente, por lo que consideran imprescindible reforzar los recursos humanos y la prevención activa.

Los representantes del colectivo subrayan que no están reclamando una cobertura irreal de los cinco kilómetros de playa, sino una reorganización lógica del servicio que permita concentrar los esfuerzos en el tramo de mayor afluencia, situado entre los bungalows y el pueblo, donde se concentra la mayor parte de los bañistas, turistas, familias y escuelas de surf.

En este sentido, sostienen que Famara necesita más personal de salvamento, más medios materiales, una mejor señalización de las corrientes y una mayor presencia preventiva en la orilla, especialmente durante los meses de verano, cuando el número de usuarios de la playa aumenta de forma considerable y, con ello, también el nivel de riesgo.

Asimismo, defienden que las nuevas torres de vigilancia deben permanecer operativas y contar con personal suficiente, que la vigilancia debe reforzarse allí donde realmente se concentra la actividad y que la llegada diaria de miles de visitantes sin conocimiento del comportamiento del mar hace imprescindible mantener una labor constante de información y prevención.

 

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